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Disolviéndonos en el Infinito

El famoso dicho de la tradición espiritual india del Vedanta es “Tat Tvam Asi” o “Tú eres Eso”, lo que significa que el jiva individual o ser encarnado es inseparable de la realidad universal, definida como “Brahman” La filosofía vedanta afirma que la experiencia del Brahman es “Sat Chit Ananda” o Existencia Absoluta, Conocimiento Absoluto, Bienaventuranza Absoluta. Pero Gururaj discute esto.  Él explica que nuestra mente relativa y limitada nunca puede experimentar lo que es el Infinito, o Brahman.  En cambio, obtenemos solamente una idea conceptual de ello desde el nivel Supraconsciente de la mente, que es el nivel relativo más fino posible de la conciencia individual.  ¿Cómo, entonces, adquirir el conocimiento de la naturaleza Absoluta de la realidad?  Sólo indirectamente, al darnos cuenta de la naturaleza de lo que Gururaj llama el “Dios Personal”, el Dios Personal es la suma total de todo lo que puede ser conocido por la mente individual.  Nuestras prácticas espirituales nos permiten experimentar al Dios Personal, a través del cual es posible llegar a ser, más que simplemente experimentar, la realidad Absoluta de Sat Chit Ananda.  ¿Cómo experimentamos al Dios Personal?  (Recreación libre de un satsang de Gururaj Ananda Yogi US 81035)

¿Quién dice que “tú” te disuelves en el infinito?  ¿Quién dice que “nosotros” nos disolvemos en el infinito?  ¿Es una presunción de la mente del hombre decir que nos disolvemos en lo infinito?  Y si te disuelves en el Infinito, ¿cómo vas a saber que te has disuelto?  Si el disolverse en lo infinito se convierte en una experiencia, entonces, ¿qué parte de tu experiencia es esto?  ¿Qué parte de ti experimenta esto?  Después de todo, sólo podría ser tu mente — y si la mente es finita, ¿cómo sabe que se está disolviendo en el Infinito?  Entonces la pregunta surge, ¿hay un Infinito?  ¿O es la finitud de la vida, la suma total de toda esta finitud, lo único que hay ?  ¿Es el Infinito una proyección de la mente del hombre, o es el Infinito una realidad?  Esa es la cuestión.

Si pensamos en el Infinito, ¿cómo pensamos en el Infinito?  ¿Creemos en el Infinito?  ¿Tenemos fe en el Infinito?  ¿O conocemos el Infinito?  La creencia podría estar totalmente condicionada por tu mente, y como toda clase de creencias, será un condicionamiento de la mente.  Cuando tu crees que alguien es bueno entonces, esa persona te parece buena, debido a tu propia creencia.  Cuando encuentras a alguien que no es tan bueno, es tu mente (y) las interpretaciones de tu mente las que dicen creo que esto no es bueno.  Si ves alguna situación, crees que tal cosa ocurrió, mientras que otra persona verá la misma situación y tendrá una interpretación totalmente diferente. Así que (cuando comparas) las interpretaciones de cinco personas diferentes, lo que fue visto (y) lo que fue percibido se vuelve irreal, pues la realidad está dentro de tu mente.

Si la mente es finita, es necesariamente limitada.  Por lo tanto, ¿cómo podemos decir con la mente finita que existe lo Infinito?  Las enseñanzas del Vedanta (sobre el Infinito) llegan hasta el principio de la existencia suprema, del conocimiento supremo y de la felicidad suprema (Sat Chit Ananda).  Pero entonces, ¿qué parte de ti experimenta esto?  ¿No es una experiencia de la mente?  La mente en su nivel consciente está gobernada por los sentidos y está dictada por las impresiones que los sentidos reciben: esto es caliente, esto es frío, esto es suave, esto es blando, esto es duro, esto no es buen olor, lo otro es olor a fragancia.  Estas impresiones percibidas por los sentidos son interpretadas por el nivel consciente de la mente, pero las señales percibidas por los sentidos antes tienen que pasar por un proceso. En el nivel subconsciente cada persona contiene la “caja de memoria” (Chitta: Almacen de memorias) que actúa como el lugar donde se comparan las cosas.  (Por ejemplo,) si ves un árbol, ¿qué te hace reconocerlo como árbol?  Dentro de la caja de memoria de tu mente subconsciente has visto árboles antes y por lo tanto puedes decir, esto es un árbol. Has visto a un perro antes, así que dices que es un perro. Pero si te encuentras con algo que no está contenido en tu mente subconsciente (y la mente subconsciente no es otra cosa que un conjunto de varios tipos de experiencias), y si tú no has experimentado esta cosa en particular, (entonces) ¿cómo vas a reconocer lo que es?  A una persona ciega que no ha visto el color rojo se le puede decir cómo es el rojo, pero (si lo ve) no tiene la impresión previa en su mente producida por los sentidos que transmite la “rojez” del rojo, no puede evocar nunca ni tocar la memoria de la anterior experiencia, y por lo tanto saber lo que es el rojo.  La mente subconsciente tiene que trabajar en total cooperación con la mente consciente.  Es la combinación de la mente consciente con la mente subconsciente lo que te da todas las experiencias que tienes en la vida.

Cuando hablamos del Infinito, hay otro nivel de la mente que llamamos el nivel Supraconsciente.  (El nivel Supraconsciente) está más próximo a lo Infinito, pero no es en sí mismo el Infinito.  Puede reflejar el infinito dentro de sus límites y limitaciones y transmite una idea de lo que es el infinito.  Y a su vez, esa idea es transmitida a través de las diversas capas del subconsciente a la mente consciente.  Entonces tenemos un destello, sólo un destello, y se forma una idea que dice: ¡Ah!  ¡hay un Infinito!  Pero recuerda, esto es (sólo) una idea.  ¿De dónde viene la idea?  Viene del yo. El mayor obstáculo en una idea es el sentido de “yo”, “I” dea (I=yo).

El “yo” dentro del hombre no es destruible.  Pero puede ser refinado, y el método de refinarlo es alcanzar el nivel Supraconsciente de la mente, donde se logra algún destello del Infinito.  Así, el hombre sólo puede alcanzar ese nivel del estado Supraconsciente de la mente (en el cual) experimenta el conocimiento absoluto.  Pero esa es la palabra equivocada (para describirlo), aunque ellos (Vedanta) lo usan, porque el conocimiento nunca es absoluto. Ellos (pueden) decir felicidad absoluta.  Pero la felicidad nunca es absoluta. Ellos (pueden) decir existencia absoluta, y eso tampoco es nunca absoluto, porque requiere interpretación de las diversas capas de la mente, y cuando la mente está involucrada, se vuelve relativo (no absoluto).

Así pues, la pregunta sigue siendo: ¿cómo encontrar el infinito?  No sólo eso, sino ¿qué es el infinito?  Cuando alcanzamos la capa más alta y sutil de la mente, alcanzamos un estado que conocemos como el Dios Personal, porque el Dios Personal es la suma total de todo conocimiento, toda bienaventuranza y toda existencia.  Pero eso no es todo.  Es la totalidad desde el más burdo relativo al relativo más sutil (aspectos de la mente).  Es un ciclo de la totalidad de la relatividad, dentro de los confines de lo finito, desde lo más grosero a lo más sutil y refinado de esa finitud (mente).

¿Dónde está entonces el Infinito?  ¿Y puede el hombre experimentar el Infinito?  No: el hombre no puede experimentar lo infinito.  El hombre solo puede experimentar la totalidad de toda la existencia, lo que conocemos como el Dios Personal; la experiencia del hombre encarnado solo puede experimentar el Dios Personal.  ¿Qué haces para experimentar al Dios Personal?  ¿Quién es tu Dios Personal? Tu Dios Personal está muy cerca de ti: tu esposa, tu esposo, tu amado, el objeto de tu total devoción.  Eso se convierte en tu dios o en tu diosa.  En ese amor que fluye, en esa comunicación, en ese intercambio, en esa interdependencia, esa entrega al todo, ese rendirse al todo, ese sacrificio, es el dios personal. Cuando dices: Yo soy tú, mi amado, y tú no eres más que yo.

Los Upanishads solo llegan hasta decir: “Tat Twam Asi – Tu eres eso”.  Pero, ¿qué es eso?  Esa es la cuestión, queridos: esa es la cuestión.  ¿Qué es lo que defines como Eso? Lo que tú defines como Eso es la forma personalizada del infinito que concretizas dentro del nivel pensante de la mente, en el nivel consciente de la experiencia, y más allá de ese nivel -hasta un nivel subliminal de la experiencia.  En la meditación y en las prácticas espirituales, el objeto de tu devoción, a quien conscientemente, físicamente y mentalmente derramas todo tu amor, asumirá una dimensión diferente, un aspecto diferente donde ya no te preocupas por el cuerpo de tu amado, o por la mente, sino con ese nivel de la mente que la reemplaza llevandola más allá hasta su nivel más sutil.  Ese nivel es el nivel universal de la totalidad de toda la existencia.  Es el universo.

Así que, cuando te amo, ¿te amo sólo a ti (como) el cuerpo, o a tu mente, o con lo que yace en la mente subconsciente que motiva a la mente consciente?  No: eso es amor animal.  Tal vez pueda tener algunas cualidades humanas, pero el dios hombre ama de manera diferente porque se conecta inmediatamente al nivel Supraconsciente. Y al conectarse con el nivel Supraconsciente, está en comunicación directa y comunión con el objeto de su amor a ese nivel universal, así que el dios personalizado se convierte en tu amado. Por eso dicen en Sánscrito: Guru Brahma, Guru Vishnu, Guru devo Maheshwara. O como decía San Juan de la Cruz:

 

Haze tal obra el amor
después que le conocí
que si ay bien o mal en mí
todo lo haze de un sabor
y al alma transforma en sí
y así en su llama sabrosa
la qual en mí estoy sintiendo
apriessa sin quedar cosa,
todo me voy consumiendo.

Ese Amor puede ser dirigido a una piedra.  Ese Amor puede ser dirigido al gurú.  Ese Amor puede ser dirigido a tu esposo, a tu esposa, a tu novio, a tu novia, a quien sea, porque estás usando el objeto sólo como un símbolo.  Lo que estás haciendo en realidad es proyectar la totalidad de ti mismo sobre el objeto.  Y cuando proyectas la totalidad de ti mismo sobre el objeto, deja de existir ninguna diferencia entre el sujeto y el objeto.

Mientras funciones entre la mente consciente y el subconsciente, habrá “yo y tú”. Pero al nivel del estado Supraconsciente de la mente, el “yo y tú” cesa y el “yo” se funde con el dios personal.  Esto es lo que enseñan todas las teologías.  Esto es lo que enseña el Vedanta.  Pero cuando decimos que vamos más allá de eso para conocer lo que es el Infinito, entramos en un tema completamente distinto.  Pertenece a un ciclo diferente que es: felicidad ausente de felicidad, conocimiento ausente de conocimiento, existencia ausente de existencia.  Recordad bien esto: el Vedanta dice “conocimiento absoluto, felicidad absoluta, existencia absoluta” Nosotros decimos felicidad ausente de felicidad, conocimiento ausente de conocimiento, existencia ausente de existencia.

Comparemos los dos. Fusionarse con el infinito no es una experiencia, porque las experiencias son solamente de la mente en cualquier de sus niveles, desde el nivel más denso al nivel más sutil, (y) toda experiencia está dentro del marco de la relatividad.  Cuando hablamos del Infinito, estamos hablando de valores absolutos más allá de cualquier comparación.   Cuando nos movemos en el campo de la relatividad, sólo significa que tú solo puedes juzgar o experimentar algo relativo a otra cosa.  Por ejemplo, sólo conocerás el negro si lo comparas con el blanco.  Sólo conocerás el calor si lo comparas con el frío.  Es una experiencia relativa. Es una experiencia basada en la comparación, y esto implica que la experiencia se vuelve falsa. Debido a esto cinco personas diferentes experimentan la misma cosa de cinco maneras diferentes. Cuando un evento externo es percibido por cinco mentes distintas, cada una lo percibe de una manera diferente y por lo tanto la consciencia de ese objeto que reside en tu experiencia, es necesariamente falsa.

Por lo tanto, cuando hablamos de engaño o ilusión, debemos recordar que esto significa que el objeto en sí no es una ilusión. La vedanta sostienen que el objeto es una ilusión.  El objeto de la percepción no es una ilusión, o un engaño, sino que su interpretación es la ilusión.  La mente interpreta el objeto percibido y asume como real esa interpretación que es necesariamente falsa.  Por ejemplo, hoy quieres ir al cine y estás en un buen estado de ánimo, así que eres feliz.  Disfrutarás de esa película.  Pero si hubieras ido a ver esa misma película en un estado de ánimo infeliz, entonces la película no sería agradable para ti en absoluto.  Entonces, ¿qué es lo que tiene la culpa: ¿la película o tú?  El disfrute de la película depende del estado de tu mente, y el estado de tu mente crea la ilusión. El estado de tu mente encuentra la realidad dentro de la irrealidad y la irrealidad dentro de la realidad.

¿Qué hacemos entonces con el infinito?  La mente es incapaz de percibir lo infinito, que es el dios impersonal.  Pero la mente en el nivel más sutil es capaz de percibir al dios personal en cualquier objeto de tu elección, cualquier objeto de tu amor, cualquier objeto de tu devoción.  Cuando miro a los ojos de mi amado, ¿qué veo?  No su cara, sus ojos bonitos o lo que sea.  No, no le veo a través del consciente o el subconsciente, sino a través del nivel Supraconsciente de la mente.  Siendo este universal, veo universalidad en el amado — y sólo hay una universalidad.  Así que entre él y yo, no hay diferenciación; porque yo soy tú y tú eres yo.  Lo he repetido tres veces porque debe estar completamente registrado para lo que vamos a hacer a continuación.

Cuando preguntamos: “¿Existe un infinito?” la mente no puede verificarlo.  La mente no puede experimentarlo.  Sin embargo, hay tantas escrituras sobre ese Infinito, el Dios impersonal.  Entonces, ¿cómo voy a conocer al Dios impersonal?  ¿Y qué es el Dios impersonal?  ¿Qué clase de poder o fuerza tiene Él o Ella o Eso?  Eso es una palabra mejor porque es neutral, porque “ella” no es “ella” ni “él”.  Es sólo “ELLO”.  ¿Qué es eso de “ELLO”?  La mente nunca puede responder esto.  Cuando a Buda se le hicieron las preguntas acerca de ese ELLO, permaneció en silencio porque ese ELLO es la nada; y sin embargo contenida dentro de la nada está el todo, la totalidad que la mente no puede experimentar.  ¿Cómo encuentro esa infinitud, cuando el dios personal es finito?  Todos los Krishnas y todos los Budas y todos los Cristos representan al dios personal que una persona puede experimentar, y por lo tanto puede llamar Dios Personal.  Pero lo que es impersonal, ¿cómo va a experimentarlo una persona?  Sólo hay una manera — al volverse impersonal.  ¿Cómo nos volvemos impersonales?  Esa es la cuestión.

¿Cómo alcanzamos el estado de impersonalidad?  Sabemos muy bien que mientras estemos encarnados hay una personalidad.  No importa cuán refinado seas, el gurú más grande, el rey de los gurús, todos los Cristos y Budas, todavía tienen esa fina capa del pequeño ego-ser que (te) da una personalidad.  Así que, cuando se trata de la personalidad impersonal, (la) personalidad tiene que perderse totalmente, y esto no se puede hacer mientras tienes este cuerpo.  No se puede hacer mientras tienes este cuerpo y (este) pensamiento con la mente.  Entonces, ¿qué hacemos?  Descartamos el cuerpo, desechamos la mente y entramos en lo que los budistas llaman Sunyata – cero.   Cero, Sunyata, nada.  Cualquier matemático te dirá que todas las matemáticas se basan en el cero.  Sin cero, las matemáticas no funcionan.  Todas las fórmulas se destruyen sin el cero.

Ahora te pregunto: ¿por qué quieres experimentar el Infinito? ¿Por qué quieres experimentar la Nada?  ¿Por qué no en su lugar ¡experimentar la totalidad!?  Preocúpate más por el dios personal que por el impersonal.  Piensa más en el dios personal.  Piensa en los Budas o los Cristos o los Krishnas o en cualquier maestro en el que creas, piensa en ese maestro.  La filosofía debe volverse práctica.  De lo metafísico a lo físico, y dentro del reino físico, combina todo lo que está más allá de él.  Nunca intentes entender lo Impersonal.  Está más allá del entendimiento. Pero hay un estado en el que lo Impersonal podría volverse real para ti.  ¿Cómo podemos traer el Impersonal a lo Personal sin reconocerlo (con la mente finita)?  Esta es la paradoja que nunca ha sido contestada.

Hay una respuesta que agradaría a la mente, aunque la mente no podrá saber nada de ello:  Lo Impersonal (o) ese Infinito es la fuerza generadora de lo finito. He usado esta analogía antes: que el agua de un río contiene mucha electricidad, pero esta electricidad no puede ser explotada sin el generador (eléctrico). A través del generador (eléctrico) esa fuerza impersonal se hace personal.  Esa fuerza intangible se hace tangible (como la electricidad), para que esta bombilla brille. Pero, ¿qué estás experimentando realmente?  ¿Está el nivel de tu pensamiento concentrado en esta luz que brilla?

Sí.  Porque eso es lo más lejos que puede llegar tu pensamiento.  Reconoces la luz, experimentas la luz.  Y eso es todo lo que necesitas.  ¿Vas a analizar la electricidad que hay en el agua?  No. Te basta con experimentar la luz que emite la bombilla Lo que genero esa energía está más allá del entendimiento.

De la misma manera, lo Impersonal puede ser experimentado a través de lo Personal.  La potencia en el sistema hidroeléctrico puede ser experimentada como la luz o como el calor en su estufa o como la frialdad en tu refrigerador.  Y eso es lo que la mente necesita.  Así, con mayor clarificación, con una mayor limpieza de la mente consciente y subconsciente a través de la meditación y las prácticas espirituales, lo Impersonal se manifiesta automáticamente como la luz que se percibe.  Hasta entonces es oscuridad.  Es ignorancia.  Es necedad.  Y sin embargo la mente finita supuestamente llega a pensar que esta ignorancia es conocimiento absoluto.

Esa fuerza Impersonal intangible es percibida tangiblemente por la mente mediante varios métodos. No es lo impersonal (sino) lo personal lo que puede ser experimentado.  Esto se logra a través de la devoción, (Bhakti Yoga).  También puede ser experimentado por el análisis (a través de) Jnana-yoga.  Y se puede experimentar simplemente viviendo una buena vida: no hagas daño a otros, haz a otros lo que esperas que se te haga (Karma Yoga).  Y se puede experimentar a través de la meditación y las prácticas espirituales, (Raja yoga).  Pero no podemos definir definir lo impersonal con la mente. Lo impersonal sólo se puede experimentar.  Pero, ¿cómo se hace esto?  (Por ejemplo), no estás experimentando (directamente) electricidad, (ni estás) experimentando esta lámpara, (y) no estás experimentando esta bombilla.  En vez de eso, estás experimentando la luz (que la lámpara) da.  Así es como con el entendimiento apropiado, a través de las prácticas apropiadas, estáis experimentando lo impersonal.  Cuando la mente alcanza una etapa cada vez más elevada, lentamente ves la sustancia subyacente, la causa subyacente de todo lo que existe, la causa subyacente del universo entero.

Lo Impersonal no es lo que se gana por Conocimiento Absoluto, Bienaventuranza Absoluta, Existencia Absoluta (SatChitAnanda). En su lugar, el dios impersonal puede ser experimentado a través de lo que la existencia puede mostrarnos.  Y eso está dentro del territorio de la mente.  Y a medida que la mente es conducida a sus niveles más finos y sutiles, lo impersonal se convierte en algo personalizado en tu vida.  Esto es filosofía práctica.  Aunque la mente no puede entender a través del análisis lo que es impersonal, la lo impersonal está infundido en lo personal y puede ser experimentado a través de este. La infusión de lo Impersonal se puede experimentar en lo personal.  Así que, cuando miro a mi amado a través de esa capa Supraconsciente de la mente en su valor relativo más fino, experimento su ser universal, y encuentro en ese yo universal finito lo impersonal infundido en Él.

Cuando el hombre alcanza la etapa de ver lo impersonal en lo personal, entonces pierde su personalidad. Este es el miedo más grande del hombre.  No quiere perder su personalidad. Se aferra a ella.  Se aferra a la suciedad y al fango de esta personalidad. Ahora bien, aunque esto puede sonar paradójico, lo Impersonal definitivamente puede ser experimentado en lo personal – entonces vas más allá de lo universal, ya que lo universal no es la totalidad de la existencia.  El universo es una sobreimposición, sólo un reflejo de lo impersonal. Conocelo como un reflejo, y disfruta del reflejo tal como es descubierto por tu mente, ahí reside tu alegría, ahí reside la dicha. Eso es lo que llamamos la Bienaventuranza, el Conocimiento, la Existencia.  Pero, alejémonos de la felicidad.  alejémonos de la existencia, alejémonos del conocimiento.  ¿Qué queda entonces?  (Para seguir nuestra analogía anterior) alejémonos de la luz, de la lámpara.  En vez de eso, vamos a pasar al generador.  Entonces sigamos avanzando hacia la energía hidroeléctrica en el agua.  ¿Dónde terminas entonces?  Te conviertes en la electricidad.  Tú te conviertes en la energía hidroeléctrica en esa Unidad Generadora donde te conviertes en Brahman.

Vais más allá de la Universalidad que tiene nombre y forma y entráis en lo anónimo y sin forma.  El dios personal ha perdido sus atributos y esto es un salto a lo desconocido.  Un salto en cuanto a la existencia entera, en cuanto al universo entero se refiere.  ¿Puede ser conocido? Los Upanishads dicen: ¿Qué es lo que puede ser conocido, que conociendolo, todo lo demás es conocido?  Los vedantistas introducen limitaciones, la limitación del conocimiento, porque no se trata de conocer.  Es una cuestión de ser.  Y cuando te conviertes en la energía eléctrica de las aguas que fluyen, eres sólo energía eléctrica, que no se experimenta a sí misma como energía eléctrica.  Lo Impersonal no se experimenta a sí mismo en absoluto. La experiencia sólo se produce cuando alcanza el nivel personal.

Ved las diversas gradaciones de la experiencia: alcanzar el conocimiento de la totalidad del universo, experimentar la bienaventuranza de la totalidad del universo, experimentar la existencia de la totalidad del universo, es hasta donde llega la Vedanta.

Queremos ir más allá de eso y simplemente SERLO. Que así sea.  Ninguna experiencia, ningún experimentador, ningún Manifestador, ninguna manifestación, nada.  Y entonces has llegado a casa.  Has ido más allá de todos los conceptos que las teologías tienen sobre Dios.

Pero para fundirnos en la electricidad, tuvimos que deshacernos de la lámpara, tuvimos que deshacernos del generador y sumergirnos en el río.  Y entonces te conviertes en la fuente de todo. Tu río fluye hacia el océano, y sin embargo el océano no se llena más.  ¿Pues de dónde vino el río en primer lugar? ¿Cuál es la masa de agua más grande de este pequeño planeta Tierra? Los mares y los océanos.  Y por evaporación las lluvias vienen y se forman así mismas en estas riberas y conviertiendose en rios.  Así que, desde lo Impersonal regresas a lo Impersonal; desde esa nada vienes y luego vuelves a la nada.  Por lo tanto: yo enseño que el camino hacia ESO es gozoso, es bienaventurado.  Con esto, quiero decir que alcanzáis el estado relativo más alto — donde podéis experimentar esta dicha y experimentar toda la existencia y todo el conocimiento — sólo para terminar regresando a la nada que realmente sois.  Y esa nada es la totalidad de la vida.

Hay una pequeña historia que he contado muchas veces para ilustrar mi punto.  Un discípulo fue a un maestro y preguntó por el Infinito. ¿Qué es el infinito?  Entonces, el maestro dijo: “Ve a arrancar esa fruta de ese árbol”.  El discípulo trajo la fruta.  El maestro dijo: “Abre esa fruta”. Bien, y así  hizo el discípulo.  “Saca la semilla”.  Eso fue hecho también.  “Rompe la semilla”.  Hecho.  “¿Qué encuentras dentro de la semilla abierta?”  “Nada”.  ¡Nada!  Y sin embargo es esa nada que es algún tipo de energía la que hace crecer la semilla en el árbol, que produce el fruto, que a su vez se convierte en semilla de nuevo.  Y sin embargo, cuando abres la semilla: ¡no encuentras nada!

Ese es el ciclo por lo que todo pasa.  La ciencia os dirá que todo este universo es absorbido por un agujero negro en el proceso de evolución.  El Universo entonces se vuelve tan denso que en su densidad tiene que explotar.  Así, el universo entero es absorbido por un lado y una explosión ocurre por el otro lado, y nace un nuevo ciclo.  En Sánscrito se llama pralaya (En la enseñanza Védica, pralaya es la disolución del Universo en el ciclo cósmico).  En el pralaya todo es absorbido y desde ahí una nueva explosión y creación ocurre.  Así que, este universo está siempre en marcha en forma cíclica.  El ciclo en si mismo no es eterno, pero su mismo funcionamiento como ciclo tras ciclo tras ciclo, es eterno.  Entonces, ¿por qué preocuparse por el infinito?  ¿En qué te ayuda?  ¿Cómo ayuda a alguien?  ¿Intentar conocer lo que no se puede conocer?  No era ni oscuro, ni claro; los Upanishads lo dicen.  No había sol, no había nubes..  Ese estado es ese el estado de la vaciedad (nothingness).  Y esto es muy mal comprendido.

El hombre tiene que entender lo que puede traerle paz y alegría en esta pequeña existencia nuestra.  Eso es lo único que necesita saber en esta vida.  Olvídate de ese infinito.  En vez de eso, hazme saber la plenitud de lo finito — porque lo finito dentro de su propio ciclo es una plenitud en sí misma.  Déjame disfrutarlo.  Esto no es un placer hedonista.  No, porque eso sólo tiene que ver con los sentidos. Pero ayúdame, Señor, a trascender los sentidos.  Ayúdame, Señor, a deshacerme de mis posesiones, o de las que creo poseer, o de las que creo que tengo apego.  Ayúdame, Señor, a moverme gradualmente cada vez más lejos de las cosas que creo poseer, de aquellas cosas que creo son mi propiedad.  No soy dueño de mi esposa.  No soy dueña de mi novia.  No soy dueño de mi madre ni de mi padre.  No tengo a nadie.  ¡No!  Les amo, sí.  ¿Por qué les amo?  Porque dentro de mí la naturaleza misma de mi expresión finita es el amor.  El Infinito Impersonal no sabe de ningún amor.  No sabe de ningún odio.  No tiene cualidad.  Pero la esfera finita de la existencia en la que todos estamos involucrados conoce ese amor, y puede expresarse a través de ese amor.  Y si un hombre se siente poseído por cualquier cosa, ya sea una mujer, riqueza, nombre, fama, eso sólo le puede traer miseria.

Entonces, ¿qué es esencialmente lo que el hombre está tratando de hacer?  Intenta deshacerse de las cosas que le preocupan.  Intenta alejarse de la miseria.  Eso sí que es vida práctica.  Eso es la vida práctica, y la vida práctica está tratando de alejarse y moverse más allá de la miseria. Entonces eres el Dios viviente.  Ese es el Dios viviente que el mundo necesita hoy en esta etapa. Y esto no se puede hacer con ilusiones.  “Oh, Señor, dame un millón de libras.  Señor, dame una mansión de cincuenta habitaciones.  Dame esto, dame eso.” ¿Por qué demonios?, te pregunto ¿Por qué debe hacer eso por ti?  No lo necesitas. Si hay necesidad, se te dará.  ¿Quién eres tú para rogar o exigirle a ese supremo –olvídate de lo infinito- a ese dios supremo, finito y personal? Padre nuestro que estás en los cielos.  Es al que tú le rezas, y a quien todos deben rezar.  Ese es un dios finito, la suma de la totalidad de la existencia, el conocimiento y la felicidad.  Pero ese “Padre Nuestro” también tiene un Padre (que está) más allá de la cualidad.  Porque el Padre al que oramos, le ponemos cualidades: es misericordioso, es justo, amable, compasivo.  Pero cualquier buena cualidad que pongas sobre cualquier cosa, recuerda (que) está confinada dentro de los límites de la ley de los opuestos.  Así que entonces, si vemos o pensamos en Él como justo, entonces en Dios debe haber injusticia en algún lugar también.  Pensamos en Él como amor según nuestra concepción, entonces debe haber odio también.  Es una mezcla de todo. Ahora bien, cuando reconocemos esto, que este universo en el que vivimos es una mezcla de todo, entonces podemos ver nuestras preocupaciones y problemas desde un ángulo totalmente diferente.  Porque todo esto ES. Esta luz ES, aunque su energía proviene de una fuente desconocida que es indefinible; la electricidad es indefinible.  Así que, hablamos de convertirnos en esto y en aquello, y hacemos que la vida sea tan compleja — en vez de llevarla a su simplicidad primordial.