La meditación es un método avalado por más de 3.000 años de práctica y tradición.

Los beneficios que aporta la meditación son múltiples. Por poner algunos ejemplos: reduce el estrés, reduce el riesgo de recaída en personas que han sufrido depresión, desarrolla la capacidad de resolver problemas e incluso mejora la salud. Es por esto que en los paises occidentales cada vez son más las personas que se acercan a la meditación para mejorar su calidad de vida, profundizar en su interior o aprender a manejar sus emociones.

Recientemente, numerosos estudios científicos se han interesado por probar estos efectos de la meditación sobre el ser humano. Uno de los más reputados es la investigación que ha llevado a cabo Richard Davidson de la Universidad de Wisconsin (EEUU) en colaboración con el decimocuarto Dalai Lama, Tenzin Gyatso y sus monjes. Según declara el investigador: “Nuestros resultados indican que la meditación tiene efectos biológicos. Produce cambios en el cerebro asociados a emociones más positivas y mejoras en el sistema inmunológico”.

Con la meditación se estimulan zonas del sistema nervioso relacionadas con las emociones positivas. Aumenta la secreción de serotonina y endorfinas. El mapa de actividad del cerebro cambia. Y esto es una gran noticia porque significa que con un adecuado entrenamiento y constancia podemos “entrenarnos” para ser más felices y estar más sanos.

Además, no es necesario ser un consumado meditador para disfrutar de los beneficios de la meditación. Cualquier persona, que practique meditación con regularidad, en poco tiempo, empezará a notar los resultados. Gracias a la meditación podemos desarrollar cualidades como el pensamiento positivo, la empatía o la serenidad en momentos de crisis y alejar pensamientos y emociones negativas. Finalmente la práctica de la meditación lleva a un cambio de percepción de la realidad.