El aguijón del dolor

Es un argumento muchas veces escuchado que esconde una interpretación chapucera de la existencia y de la vida: “si Dios existe como es que permite el sufrimiento del hombre, las violaciones, las guerras, las inundaciones, la muerte de inocentes etc..”

¿Por que sufre la gente y por que se ríe del sufrimiento? Es común que el sufrimiento de otros provoque la risa, es la base del payaso tonto y el payaso listo, de Charlot rompiéndose la crisma al pisar una piel de plátano.

Interpretamos el acontecer de aquella manera, de una forma torticera y chapucera y nos imaginamos que somos una entidad separada en este puzzle de acontecimientos que conforman nuestra existencia individual. Y no podemos evitar pensar muchas veces lo injusta que es la vida, y eso nos hace dudar de la armonía, de la belleza, del amor y en definitiva de Dios, de aquello con lo que infundimos nuestra existencia de vida y de consciencia.

En este proceso que estamos siguiendo este mes, de morir a lo viejo, hoy dedicamos unos minutos después de nuestra meditación a contemplar esta idea:

“Yo no se quien soy. Yo no se de que va esta vida. Yo no conozco la bella interdependencia de toda la variedad de formas que conforman esta manifestación, este universo, estas circunstancias que modelan mi acontecer”

Desde este no-saber ando juzgando y opinando como deberían de ser las cosas. Quizás te deberían haber encargado el diseño del universo y de la vida, pues parece que no esté bien diseñado. Eso,  si ha sido diseñado claro, porque no es un diseño, es una manifestación, es una emanación (por decir lo que no puede decirse, pues malamente se puede poner en palabras la naturaleza Una de esta existencia y de su manifestación).

Imagínate que no eres tu, que eres un observador distante en el espacio, lejos de planetas y galaxias que no ve día y noche, sino movimiento, materia moviéndose y girando, atrayéndose y repeliéndose, vibrando en perfecta armonía. Esta armonía se repite a todos los niveles de la manifestación. Se repite también en el nivel en el que vivimos la experiencia del pensamiento humano, y nuestra experiencia del paso del tiempo, que en realidad no existe.

Todos nos hemos reído también de nuestro propio sufrimiento. Al recordar tiempos pasados en los que lo pasamos muy mal y sufrimos, hoy que vemos su sentido y su chiste, nos reímos al contarlo y compartirlo con nuestros amigos. Al mirar esos recuerdos también comprendemos para que sirvió aquella experiencia y como se podría haber vivido sin el aguijón del dolor, que es el sufrimiento. Hoy abandonamos el aguijón con el que nos infligimos a nosotros mismos el sufrimiento añadido al dolor necesario. Es este aguijón el que nubla nuestra vista y nos impide ver la belleza del puzzle cuando todas las piezas encajan.

Después de tu meditación diaria lees y contemplas los pensamientos que para este día trae Respuestas al corazón en la página 236

 7 de Noviembre                            9 de Noviembre