Aprender a vivir

Clases de meditación en un colegio de GijónLa entrada en el siglo XXI está marcada por el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Hemos aprendido a manipular la materia y la energía de maneras imposibles de imaginar hace solo unas décadas y tenemos en nuestras manos recursos y capacidades que hace unos años se antojaban inalcanzables. Desde la ilustración, con el énfasis cada vez más puesto en la razón y la objetividad, nuestros sistemas educativos pusieron cada vez más énfasis en las cosas objetivas de la vida. Aprendemos sobre la luna y el sol, sobre los animales, sobre la química y la física de las partículas, sobre la sociedad y su historia, sobre la economía, sobre la imperiosa necesidad objetiva de pagar la hipoteca, pero… ¿alguien nos enseña a relacionarnos con la experiencia subjetiva de la vida?

A partir de la Ilustración, el imperio de la razón y la objetividad que hacen posible el avance del conocimiento objetivo y científico, poco a poco va desplazando a la religión como fuente de saber y conocimiento. Debido al énfasis en la razón y la objetividad la sociedad puso toda su atención en educar a sus miembros en el mundo objetivo. Y poco a poco fuimos perdiendo una orientación consistente para lidiar con la experiencia subjetiva de la existencia.

Actualmente, muy pocos centros educativos ofrecen formación no religiosa (y al mismo tiempo respetuosa con toda creencia) que enseñe a lidiar a las personas con la experiencia subjetiva de la vida. Con las emociones que sienten, con sus propias interpretaciones, con sus pensamientos, con sus decisiones, con su experiencia subjetiva de ser un “yo”, con su capacidad de concentración, con su capacidad de relajación, con su capacidad de instrospección, con su capacidad de visualización etc..

Educar para facilitar que surjan seres maduros, educar a las personas para que sean personas integras, educar en el conocimiento del instrumento con el que conocemos nuestra existencia: La mente. La Sociedad Española de Meditación y la Fundación IFSU está desarrollando un programa de prácticas de meditación, atención plena y gestión emocional y lo está introduciendo en centros educativos. Enseñamos a los niños a darse cuenta de cuanta gente ha intervenido para que ellos se puedan comer un trozo de chocolate. Desde que se plantó en el África Tropical el cacao, hasta que está ahora mismo delante de ellos. Les contamos como eso es así en cada comida, no solo el tiempo que le ha dedicado mama (en la cocina una hora para que te lo comas en un ratito), sino el que plantó las verduras, el que cuidó los pollitos etc.. toda la dedicación de tantas personas para que puedas comer hoy esa comida.

Decimos gracias, decimos gracias por la comida, decimos gracias a todos los que la hacen posible y lo hacemos antes de comer. Es de bien nacido ser agradecido, y era una buena costumbre de nuestros abuelos. Dar gracias antes de comer. Un segundo en silencio, darle más importancia a ese silencio que al estomago, y luego comer. Hoy da las gracias por la comida que comes. Solo por hoy, aunque si te empieza a salir solo a partir de ahora.. no dejes de hacerlo por dios.

Aprender a vivir es sin duda una asignatura pendiente en el siglo XXI. Nadie nos enseñó y nadie está enseñando a nuestros niños y jóvenes a aprender a vivir. Aprender a relacionarse con la subjetividad, con la experiencia subjetiva de la existencia. La meditación es una herramienta eficaz y adecuada, que aprendida en el colegio, se utiliza el resto de la vida.

Hoy Respuestas al corazón en la página 339 nos sugiere pensamientos profundos que hablan de ese estado en el que la experiencia de la existencia se vive en paz con uno mismo y con lo que te rodea, de ese estado donde la acción correcta es siempre la natural y la que surge espontáneamente.

 

21 de Febrero 23 de Febrero