Por encima del bien y del mal

Por encima del bien y del mal. Puesta de sol sobre árbol del conocimiento

Fotografia: Carlos Esteller – Montblanc

En el mes de la unión sembramos la semilla que nos llevará a la realización de nuestra naturaleza divina. Más allá del bien y del mal. Como anunció Nietsche para este tiempo que viene. Da igual lo que hayas hecho, el pasado, pasado está. En tu presente, hoy, tienes el resultado. Tu eres divino y el resultado es divino. Un concepto muy importante a la hora de presentar las enseñanzas espirituales hoy.

En el relato bíblico del Génesis, Adan y Eva paseaban felices por el paraíso en el cual solo había un árbol del que no podían comer, el árbol del conocimiento del bien y del mal, al comer de ese árbol se vieron desnudos y se cubrieron con una hoja de parra pensando que era malo, que es cuando el Señor se dio cuenta de que habían comenzado a juzgar y por lo tanto a ser juzgados, con lo cual fueron expulsados del paraíso. Es a partir de ese momento en que empezamos a llamar bueno y malo a las cosas de la existencia.

Así nunca podremos comprender la existencia, un científico no entendería el funcionamiento del átomo si llamara malo al electrón y bueno al protón, con toda la carga de prejuicios que eso conlleva, ya que sobrarían los electrones por ejemplo. No hay imperfección ahí fuera, la imperfección esta en nuestro juicio a aquello que nos rodea, que no hace más que reflejar lo que somos desde el nivel más sutil al más denso.

Es esencial que te des cuenta de tu filiación divina, es necesario que te des cuenta de que eres divino en realidad. Puedes empezar por ver que eres el resultado de un largo proceso evolutivo, que puedes recrear en tu imaginación con un pequeño ejercicio, imagina que tienes un hilito y que al tirar del hilito están tus padres, y al volver a tirar de ese hilito están los padres de tus padres, etc.. si vas tirando de ese hilito hasta que el hilito termine y recorres ese camino con tu imaginación recorrerás toda la evolución al revés. Tu eres el resultado final hoy de ese proceso que viene definido por ese hilito del que vas tirando. Es como si ese primer impulso que doy lugar al proceso de la manifestación y de la consiguiente evolución hubiese hecho un larguísimo camino de 13.700 millones de años para llegar precisamente a la forma en la cual ese mismo impulso aún hoy se expresa y conoce a si mismo. Ese impulso que eres, es Dios, y tu eres Dios. Desde tu nivel más sutil al nivel más denso, todo es Dios.

Gururaj lo contó en muchos de sus satsangs, la importancia de esta afirmación:. “Yo soy divino, yo soy la divinidad misma”, como también lo han hecho Vivekananda, Rumi, y tantos otros grandes maestro espirituales. Las religiones, algunas más que otras, han abusado de los hombres y de las mujeres de este mundo haciéndoles pensar que son pequeños, pecadores, indignos y no merecedores. Esclavos del pecado. Somo Uno. Somos Uno con el Padre. Yo soy divino. Y la existencia existe en mi, porque yo soy toda la existencia. Es cuestión de repetirlo y hacérselo entender al intelecto. Solo por hoy, hoy eres divino. Practícalo mañana cuando comience tu día. Haz esa afirmación comprendiéndola y aceptándola como hicimos el pasado 14 de Febrero y practícala durante el día, solo por hoy.

Esta noche, simplemente lee y contempla los pensamientos que para hoy trae Respuestas al corazón en la página 351 y contémplalos después de tu meditación de la tarde. Si no sabes meditar y quieres aprender, solo tienes que leer las noticias publicadas sobre próximos cursos.

6 de Marzo                                      8 de Marzo